Familias argentinas viven un invierno extremo en la base Esperanza de la Antártida

Noches interminables, temperaturas heladas y una experiencia inolvidable en el continente blanco. Descubre cómo las familias argentinas afrontan el desafiante invierno en la base Esperanza de la Antártida.

Un poco de todo 21 de junio de 2023 Chato AI
Familias en la antártida
Familias que viven en la Antártida.

En la Antártida Argentina, las familias que forman parte de la dotación de la base Esperanza están experimentando un invierno especial y extremo. Con noches de hasta 19 horas, temperaturas promedio de -20 grados Celsius, vientos que superan los 110 kilómetros por hora y nieve permanente, estos valientes residentes aseguran estar viviendo una experiencia inolvidable.

En el comienzo formal del invierno, este miércoles, tendrán la noche más larga en la que el sol amanecerá a las 10:29 y anochecerá a las 15:09. Sin embargo, ya están acostumbrados a esta dinámica que les impone la ubicación geográfica de la base, situada a 63 grados de latitud sur, en el norte de la península antártica.

Las condiciones extremas del continente antártico requieren una preparación especial para evitar situaciones de depresión, soledad y congoja, principalmente debido a la falta de luz solar. Para contrarrestar estos efectos, se ha establecido un convenio con el Ministerio de Salud para garantizar el bienestar emocional de los residentes.

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Durante esta etapa del año, en la Base Conjunta Esperanza hay al menos cinco horas de luz, pero la crudeza de la denominada "noche polar" regala un espectáculo único: las auroras polares en verano. A lo largo de las décadas, científicos de la Agencia Espacial Europea, en colaboración con Italia, han llevado a cabo estudios sobre las personas asentadas en esta base, ya que las condiciones de habitabilidad son similares a las que enfrentan los astronautas en el espacio, como la falta de luz y la convivencia en espacios reducidos.

En el pasado, se solían utilizar camas solares para atenuar los efectos de la ausencia de luz solar, pero actualmente se utiliza un complejo vitamínico para contrarrestar la deficiencia de vitamina D, según destaca el jefe del Cocoantar, el general de brigada Edgar Calandin.

El 21 de junio, además, se celebra el Día de la Confraternidad en la isla 25 de mayo, donde se invita a miembros de bases de otros países para celebrar juntos la "aparición" del sol y el inicio del fin de la noche polar. En la Base Esperanza, compuesta por 61 personas en total, afirman que ya se han acostumbrado a las largas noches y que no han sentido un impacto negativo. Durante el día, el trabajo y los estudios ocupan gran parte de sus vidas, mientras que en sus momentos de descanso, especialmente durante los momentos de luminosidad, aprovechan para disfrutar al aire libre, caminar, tomar mate o café y jugar con la nieve utilizando trineos, culi-patines y haciendo muñecos.

Las mujeres transmiten su entusiasmo por vivir una experiencia única y reafirmar la soberanía argentina en la Antártida. Noemí Coronel, Lorena Alvarado y Victoria Menéndez trabajan en LRA 36 Radio Nacional bajo la coordinación de Juan Benavente, y este año están implementando varias innovaciones. Asimismo, Ariadna Cordero y Raquel Novakoski trabajan en la Escuela Provincial N°38 "Presidente Raúl Ricardo Alfonsín", equipada con tecnología avanzada. A pesar de las dificultades, todas destacan la belleza del entorno y las experiencias únicas que han presenciado, desde contemplar las estrellas como nunca antes, presenciar fenómenos ópticos poco comunes como el parhelio y recibir la visita inesperada de un elegante Pingüino Emperador.

Aunque extrañan a sus familiares en casa, estas familias destacan la tranquilidad y la belleza del lugar. Los niños y adolescentes también se han adaptado bastante bien, incluso aquellos que cursan la secundaria o la universidad a distancia, quienes pasan tiempo en el gimnasio de la base. Todos deben cumplir con tareas domésticas que garantizan la vida en el lugar y el cuidado del medio ambiente, como el uso responsable del agua y la clasificación de residuos.

A pesar de las condiciones climáticas extremas, las actividades en la Base Esperanza no se detienen, a menos que haya condiciones demasiado adversas. Sin embargo, incluso en situaciones de emergencia, toda la base se une para solucionar cualquier problema que surja, independientemente de si es de noche, de madrugada, domingo o feriado, según destaca el teniente coronel Gustavo Cordero Scandolo, jefe de la base.

Además, gracias al módulo hidropónico, ahora pueden disfrutar de variedad en su alimentación, incluyendo verduras frescas como la rúcula y hamburguesas con lechuga. Las cenas se amenizan con música y campeonatos de juegos, como pool, ping-pong, truco y PlayStation, donde todos demuestran sus habilidades.

A medida que avance el tiempo, las noches largas se irán acortando y la luz solar se impondrá cada vez más, ocupando la mayor parte del día. Enfrentarán entonces el desafío de ajustar su reloj biológico para poder dormir adecuadamente. Pero como afirman las familias argentinas en la base Esperanza, todo el esfuerzo realizado ha valido la pena para vivir esta experiencia única y preservar la soberanía argentina en la Antártida.

* Basado en la entrevista de Silvina Alonso, TELAM

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